1. Aplica un “post solar” eficaz, no una hidratante convencional
Después de una intensa exposición al sol, elige un post solar de textura ligera y refrescante que contenga estos activos clave:
Estos componentes marcan la diferencia frente a una crema común.
Y para potenciar la hidratación facial, te aconsejamos usar una mascarilla hidratante calmante tras la exposición al sol.
2. Si ya tienes una quemadura, calma y protege de inmediato
Estos pasos deben repetirse varias veces al día, evitando exfoliantes o ingredientes como mentol o alcanfor mientras la piel sana.
3. Evita el sol directo y apuesta por ropa con protección UPF
En esta fase, incluso los protectores solares pueden irritar la piel. Lo más prudente es evitar la exposición directa al sol durante varios días, usando ropa con protección UPF si fuese necesario.
4. Nunca quites la piel que se está pelando
Aunque resulte muy tentador, arrancar la piel muerta puede dañar la piel nueva —más fina y sensible— provocando micro lesiones, riesgos de infección y posibles manchas post-inflamatorias.
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Y ojo: los efectos completos de una quemadura pueden tardar hasta 24 h en manifestarse, y aunque sean temporales, el daño celular puede ser permanente, aumentando el riesgo de envejecimiento prematuro o cáncer de piel.
La clave del cuidado solar
El cuidado tras una quemadura solar es tan importante como la propia protección previa. Aplicar un post-solar adecuado, refrescar la piel, protegerla del sol y dejar que se regenere de forma natural son pasos esenciales. Si la quemadura presenta signos graves, como ampollas o fiebre, lo mejor es consultar al médico.

