1. Aplica un “post solar” eficaz, no una hidratante convencional

Después de una intensa exposición al sol, elige un post solar de textura ligera y refrescante que contenga estos activos clave:

• Pantenol al 5 %: reparador y profundamente hidratante.
• Centella asiática: calmante y antiinflamatoria.
• Betaglucano: un polisacárido que reduce el enrojecimiento y favorece la regeneración.
Estos componentes marcan la diferencia frente a una crema común.

Y para potenciar la hidratación facial, te aconsejamos usar una mascarilla hidratante calmante tras la exposición al sol.

2. Si ya tienes una quemadura, calma y protege de inmediato

• Compresa fría: reduce la inflamación al contacto.
• Bálsamo con óxido de zinc: crea una barrera protectora, calma, repara y actúa como antiséptico suave.
Estos pasos deben repetirse varias veces al día, evitando exfoliantes o ingredientes como mentol o alcanfor mientras la piel sana.

3. Evita el sol directo y apuesta por ropa con protección UPF

En esta fase, incluso los protectores solares pueden irritar la piel. Lo más prudente es evitar la exposición directa al sol durante varios días, usando ropa con protección UPF si fuese necesario.

4. Nunca quites la piel que se está pelando

Aunque resulte muy tentador, arrancar la piel muerta puede dañar la piel nueva —más fina y sensible— provocando micro lesiones, riesgos de infección y posibles manchas post-inflamatorias.

 

Consejos adicionales recomendados por DEBUT Magazine

• DEBUT recomienda refrescar la zona con agua fría o paños húmedos, aplicar cremas de aloe vera o calamina (preferiblemente frías), hidratar constantemente, beber agua para evitar la deshidratación, y usar analgésicos de venta libre si hay dolor.
• Evita productos con benzocaína o lidocaína ya que pueden empeorar la irritación o provocar reacciones adversas.
• Si aparecen ampollas, no las toques; si se rompen, trata la piel con suavidad y cubre con vendaje estéril para prevenir infecciones.

Y ojo: los efectos completos de una quemadura pueden tardar hasta 24 h en manifestarse, y aunque sean temporales, el daño celular puede ser permanente, aumentando el riesgo de envejecimiento prematuro o cáncer de piel.

La clave del cuidado solar

 

El cuidado tras una quemadura solar es tan importante como la propia protección previa. Aplicar un post-solar adecuado, refrescar la piel, protegerla del sol y dejar que se regenere de forma natural son pasos esenciales. Si la quemadura presenta signos graves, como ampollas o fiebre, lo mejor es consultar al médico.

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